Billie Holiday: Solitude (1952, Verve)

La historia del Jazz no sólo es la historia de los compositores de la música y sus intérpretes, es también la historia de empresarios que apostaron por el género y que fundaron los sellos discográficos que registraron en cintas magnéticas estas sesiones magníficas que fueron estampadas en preciosos vinilos y que hoy disfrutamos normalmente convertidas en formato digital, no siempre con mucho acierto en la conversión.

Norman Granz fue uno de estos empresarios que impulsó no sólo el género, sino que hizo lo posible por ayudar al fin de la segregación racial, organizando Jam Sessions en las que participaban de igual a igual negros y blancos, y que más adelante evolucionarían hasta el famoso concierto Jazz at the Philharmonic que dieran en el auditorio de la ciudad que vio nacer a Granz, Los Ángeles.

Ese concierto recibió la abreviatura de JATP y dio nombre a un grupo de músicos que iban cambiando periódicamente y por el que a lo largo de los años reunió a lo más granado del género. Por allí pasaron desde Oscar Peterson hasta el Modern Jazz Quartet, desde Stan Getz hasta Dizzy Gillespie, desde Charlie Parker a Lionel Hampton, desde Gene Kruppa a Illinois Jacquet.

Hijo de una acomodada familia de judíos que emigraron a los EEUU desde Tiráspol (Moldavia), Norman Granz demostró una increíble pasión hacia el Jazz y en su biografía Billie Holiday habla de él con un cariño especial.

Tal y como nos recuerda en los comentarios que acompañan al CD, en 1952 Norman Granz decidió grabar a Billie Holiday de la forma que él consideraba más adecuada. En estudio y con grupos pequeños, al estilo de lo que hacía en los años 30.

Y así se grabó esta memorable sesión en la primavera de 1952, dándole todo el protagonismo a la voz de Billie Holiday, acompañándose de la trompeta de Charlie Shavers, del saxo tenor de Flip Phillips, el piano de Oscar Peterson, la guitarra de Barney Kessel y la batería de Alvin Stoller.

Todos están perfectos en su función, acompañando a Lady Day suavemente, sin querer destacar, y conscientes de que ella es la protagonista.

Billie Holiday nos muestra marcadamente el estilo de sus frases, capaces de derretir al más villano, en un repertorio muy bien escogido en cuya selección estoy convencido que Granz tuvo mucho que ver.

Echo de menos la presencia de All Of Me, uno de los temas que más me gusta de Billie Holiday, pero dejo para otro día la reseña de otro fantástico álbum en compañía de Lester Young, su querido compañero a quien apodó “Pres”.

Estes es uno de esos discos que consiguen meterme dentro sólo con las primeras notas de la trompeta de Shavers en el primer corte, una maravillosa versión del clásico East of The Sun (and West of The Moon).

Desde ese tema hasta las dos versiones de Autumn in New York con las que cierra, es un auténtico lujo de sentimiento que se siente muy cercano dado lo cuidado de la grabación, que suena fantástica.

Hasta la cubierta del álbum me parece preciosa y me encantaría tenerlo en vinilo. Originalmente se editó en una versión de 10″ titualada Billie Holiday Sings, para después editarse como Solitude en versión de 12″.

Billie Holiday: Solitude (1952, Verve)

http://open.spotify.com/album/1iuY34WaIb97QQV2DVNtSn

Billie Holiday - Solitude (1952, Verve)

Comments

  1. By Leo

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  2. By Ernesto

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