Kenny Dorham: Quiet Kenny (1959, Prestige)

Quiet Kenny… not so quiet debiera decir aunque fuese en letra pequeña bajo el título de este pedazo de álbum que me desayuno hoy sábado de Aste Nagusia, después de una noche de fiestas en Bilbao, decidido a recargar las pilas con un café bien cargado y con música, música llena de magia nacida en esa época inagotable.

Y es que el comienzo de este trabajo firmado por el trompetista Kenny Dorham y que se anuncia como «tranquilo» no lo es en absoluto. Los platillos de la batería de Art Taylor y las notas profundas del bajo de Paul Chambers y el piano de Tommy Flanagan abren camino a la trompeta de Dorham como si estuviéramos en algún ritual oriental, y es que ese Lotus Blossom comienza con sabor o oriente, aunque tras unos cuantos compases el cuarteto se muestra efervescente y parecieran haberse transportado a un pequeño club de Jazz en New York, pues suenan a puro Hard Bop.

Las interpretaciones son de primerísima línea y no hay ni uno solo de los integrantes del grupo que cojee. A Kenny Dorham con la responsabilidad de solista y firmando la sesión se le presupone entregado, pero firma una de sus mejores grabaciones, melódico o contundente, pero sobre todo preciso. Art Taylor está monstruoso a la batería, y Chambers, el genio del bajo se luce a base de bien mientras que Flannagan demuestra su calidad al piano. Es una sección rítmica con espíritu solista en algunos temas como este Lotus Blossom, pero que en otros temas más tranquilos – que los hay – cumplen su función de acompañar a las notas de la trompeta de Dorham, suavemente, con delicadeza, como en el segundo corte My Ideal, que es como un remanso de paz después de esa flor de loto inicial.

Blue Friday es una especie de mezcla entre ambos conceptos presentados hasta ahora. Se inicia con una melodía inconfundible, una de esas firmas sonoras que identifican a un artista, como el Moanin’ de Bobby Timmons que popularizara Art Blakey o las composiciones de Lee Morgan en su Sidewinder. Y es que este Blue Friday, composición original de Kenny Dorham lleva su sello inconfundible. Además está cortado a su medida, para deleitarnos con su maestría con la trompeta, capaz de obtener un sinfin de notas cortas en melodías largas que tenían que dejarle sin aliento, pues no hay lugar para la respiración. Es un tema largo que también deja espacio para que Flannagan se luzca con su piano mientras que Taylor y Chambers están ahí, perfectos, como hilo conductor de la propuesta. Quiet and no so quiet… este Blue Friday es fantástico.

Continuamos con un tema más corto, un Alone Together que si se hubiera elegido como tema de apertura del álbum sí que correspondería con el título. Este sí que es un tema tranquilo y perfecto para relajarse, un preludio perfecto para el siguiente Blue Spring Shuffle, otro original de Dorham que comienza con un Paul Chambers grandioso como solista, mandando,al más puro estilo de su Bass on Top, para dar entrada a una melodía sencilla y pegadiza que Dorham trabaja una y otra vez hasta comenzar con su genial improvisación. Otro tema largo, de más de siete minutos, que de Quiet tiene sólo la entrada de Chambers. Una delicia sentarse a ver cómo van desfilando cada uno con sus variaciones sobre la idea propuesta. Dorham, Flannagan, Dorham, Chambers, todos tienen su espacio y de qué manera. El tramo final con Chambers antes del cierre de Dorham sirve para demostrar que el bajo puede ser un solista de altura.

I Had the Craziest Dream es Quiet, sí, realmente Quiet y es todo un remanso de paz al que se puede volver una y otra vez con la garantía de que nos refrescará. Los selección de standards del álbum no son los habituales más conocidos y eso se agradece porque le aporta un punto de frescura. Medio tema para Dorham y medio para Flannagan, que en este sueño loco tiene ocasión de lucirse a base de bien.

Old Folks también es Quiet, con Dorham de nuevo definiendo perfectamente cada nota, largas o cortas, perfectas en posición y extensión. Un tema en el repiten la fórmula Dorham, Flannagan y Chambers, que de nuevo tienen su espacio de libertad para improvisar.

Y para rematar la faena, una versión de Mack The Knife, ese tema que en mi cabeza siempre estará asociado a la versión que Ella Fitzgerald hiciera del mismo en su concierto de Berlin, y que Dorham plantea de forma breve y te deja con ganas de más, sobre todo después de ver cómo revientan la conocida melodía a los 50 segundos de comenzar y se van por donde quieren durante un minuto para volver a sugerirla después. Cada día escucho con más atención estas construcciones y deconstrucciones, y es que la improvisación es la verdadera magia del Jazz.

Un trabajo este Quiet Kenny que recomiendo escuchar varias veces antes de valorarlo, pues mejora con cada nuevo pase. Es un auténtico cinco estrellas editado en todo tipo de formatos. Vinilo, CD, remasterización de Rudy Van Gelder, XRCD, edición limitada a 10.000 copias 20-bit K2… esucharlo como queráis… ¡es fantástico!

Kenny Dorham: Quiet Kenny (1959, Prestige)

http://open.spotify.com/album/6fn2yCjocOS6v70bszHPEG

Kenny Dorham - Quiet Kenny (1959, Prestige)

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